Importancia de la Salud Mental

Estrés, ansiedad y depresión son las patologías más notables que ha dejado el Coronavirus en la salud mental de las personas. Al principio, el diagnóstico no era tan evidente, pero, a medida que fue pasando el tiempo, la Covid 19 empezó a hacerse hueco en la mente de la población, siendo niños y adolescentes de los colectivos más vulnerables a sufrir las consecuencias de la pandemia.

Muchas personas tuvieron que enfrentarse al desapego por primera vez en su vida y aumentó el riesgo de que sufrieran depresión y trastornos de ansiedad generalizada ya que eran personas más dependientes del apoyo social y del continuo contacto con las personas.

El bienestar tiene que venir desde todas las partes. Por eso, hace poco que algunas empresas han incluido en el catálogo de enfermedades profesionales el deterioro psicológico de los trabajadores como un diagnóstico que causa baja. Pero también es tarea del trabajador poner de su parte y cuidarse, adoptando unos hábitos, cambiándolos si fuera necesario y si fuera todavía más imprescindible, acudir a un profesional.

Vínculo entre salud física y mental

Hay una confusión general que queda evidente cuando la ciudadanía habla por un lado, de salud física y por otro lado, de salud mental. ¿Recuerdas la frase “Mens sana in corpore sano”? Pues poco hay que aclarar al respecto. La salud en España y demás países es salud en todos sus ámbitos. No se puede separar la una de la otra. Para más exactitud, la OMS (Organización Mundial de la Salud) dice, “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Cuando una persona tiene un problema mental, la gran mayoría de las veces se refleja en alguna parte del cuerpo. Los psicólogos dicen que no existe una separación radical entre salud física y salud mental. ¿Cómo se dan estas relaciones?

1- El estrés facilita las inflamaciones. El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional, por lo que visto así, no es malo. El problema está cuando tienes en tu vida altos niveles de estrés y de ansiedad. Si le sumas que ese estado de tensión se prolonga en el tiempo, te producirá un importante desgaste en el cerebro a largo plazo.

Cuando tienes estrés, se altera la liberación de hormonas y repercute en la circulación sanguínea. También afecta a los neurotransmisores de tal manera que cuando estás estresado, el cuerpo reacciona en poco tiempo ante una amenaza y selecciona las partes que son su prioridad. Esto hace que te sientas bien, pero también que seas más propenso a tener más inflamaciones. A su vez, desencadena en otro tipo de enfermedades como la depresión ya que la inflamación del cerebro es una de las causas que provocan su desarrollo.

2. Los malos hábitos psicológicos generan problemas para dormir. La falta de sueño tiene un impacto directo en los trastornos mentales.

3. La ansiedad puede producir problemas de salud por bajo control de los impulsos o adicciones. La ansiedad es una emoción que se genera en tu cerebro poniéndolo en alerta ante un posible peligro, a veces real, a veces imaginario. Si se controla, vas bien, pero si la ansiedad te controla a ti, repercute en tu bienestar porque hay momentos en los que puede llegar a paralizarte e impedir que hagas tu vida normal.

4. El malestar físico continuado puede llevar a una mayor irritabilidad

5. La depresión está asociada a un estilo de vida sedentario.

¿Cómo ha afectado la Covid 19 a la salud mental?

La pandemia ha causado estragos en la salud mental de las personas, demasiados cambios y demasiadas restricciones. El impacto de la Covid 19 en la salud mental no es el mismo para todo el mundo. Las personas con menos recursos son, por lo general, más vulnerables que aquellas familias que están más acomodadas. Por tanto, la pandemia ha afectado en mayor medida a quienes ya tenían un precedente o circunstancias que favorecían la aparición de desajustes mentales.

Las personas de diferentes gremios de trabajos, incluido el colectivo sanitario, son sectores de la población psicológicamente afectados. Pero el grupo adolescente e infantil están en proceso de recuperación mental. Los adolescentes se encontraron con que de repente se les quitaba todo, las relaciones sociales, sus actividades, sus estudios. Se juntaba con la incertidumbre sobre qué iba a pasar con su futuro.

Muchos adolescentes estuvieron tan sobrepasados que llegaron a tener pensamientos suicidas durante la pandemia. Aumentaron, en este sentido, en un 246% el número de autolesiones porque la situación para ellos era tan estresante que su única vía de escape era hacerse autodaño.

Hay muchos profesionales de la salud mental que se pronuncian y recuerdan la importancia monitorizar la mente del colectivo de profesionales sanitarios y los de la población en general. El estrés se apodera de la vida diaria y se llega a normalizar de tal manera que muchas veces no te da tiempo a tomar conciencia de que puedes estar teniendo un problema. La mayoría de la ciudadanía no se toma en serio la salud mental y a veces da hasta un poco de vergüenza reconocerte que necesitas ir a un psicólogo porque la sociedad aún tiene interiorizada la idea de que ir al psicólogo es “de locos”.

Pero, no. Hay que dar el paso de decidirse a ir y hay que dar el paso de coger una cita con estos profesionales que lo único que van a hacer es curarte un malestar como cuando te duele la cabeza o la espalda. Necesitas un diagnóstico como quien necesita una radiografía y si no esto no fuera evidente, no se hubieran manifestado tantas secuelas tras la pandemia. Quizás esta situación solo ha sido el empujón que te hacía falta desde mucho anterior al año 2020.

Secuelas que ha dejado la Covid 19

El coronavirus se está alejando. Poco a poco va perdiendo fuerza, pero le ha dejado el sitio a la ansiedad y a la depresión. Es evidente las secuelas psicológicas que está dejando la Covid 19, pero a cada persona le afecta de una manera. Por un lado, están las personas que estuvieron confinadas, pero no llegaron a contagiarse las cuales manifiestan problemas de concentración en las tareas del día a día, cambios de apetito, dolor en el cuerpo o presentan dificultades para conciliar el sueño. Son signos normales de que necesita ayuda profesional.

Tras la pandemia, y a muchos durante el confinamiento, sufrieron las consecuencias de la falta de contacto social y relaciones con las personas. Muchas de ellas por primera vez en su vida tuvieron que enfrentarse al desapego y aumentó el riesgo de que sufrieran depresión y trastornos de ansiedad generalizada ya que eran personas más dependientes del otras personas y del contacto social.

Luego está el grupo de los contagiados que depende de la gravedad con la que pasó la enfermedad, presentan un mayor o menor porcentaje de secuelas mentales. Según estudios, un 20% de las personas que habían pasado Covid desarrollaron trastornos psiquiátricos hasta tres meses después de haberse curado. Un 17 por ciento había tenido ansiedad y un 14%, trastornos en el estado de ánimo, independientemente de la gravedad con la que fueron contagiados.

Por otra parte, los que sí llegaron a estar en cuidados intensivos, un 7% sufrió accidente cerebrovascular, en los seis meses posteriores y a un 2% se les diagnosticó demencia. Aunque no hay evidencias concretas porque aún se están haciendo estudios, la Asociación Americana de Psicología apunta la revelación de primeros indicios de estudios realizados donde se puede ver la manifestación de problemas neurológicos graves aun habiendo tenido síntomas leves de Covid. No obstante, los que sí habían tenido sintomatología más grave, el impacto en el cerebro era mucho mayor.

Formas de despejar la mente después de un día estresante

Un día estresante puede ser un día normal. No tiene que pasar nada extraordinario puesto que el estrés lo padecen las personas y no las circunstancias. Los días y las personas son normales, pero depende de cómo te tomes y enfoques las cosas, te causará más o menos niveles de estrés. Los días, las personas y los trabajos son como son. No dependen de ti. Lo que sí está en tu mano es cómo te afecta y si eres de esas personas un poco más sensibles, necesitarás hacer un extra para liberarte de toda esa tensión. Por ejemplo:

  1. Escribiendo. Lo que te salga. Te ayudará a vaciar tu cabeza. Mejor plasmar en bruto sobre el papel, que sobre las personas.
  2. Haciendo ejercicio. Caminar, correr, saltar, bailar, etc.
  3. Practica la respiración consciente. La práctica de disciplinas como la meditación o yoga te vendrán genial ya que te ayudará a dejar la mente en blanco.
  4. Llena tu casa de plantas. Cuidar de las plantas, incluso de huerto, si te atreves, ayuda a despejar la mente y a relajarte.
  5. Lee un libro. Perderse entre las historias que te cuentan las páginas de los libros, siempre es una buena opción para liberarte de pensamientos negativos.